Hice catorce días por Japón, cinco ciudades y varias excursiones sin coger un coche ni una sola vez. Todo en tren, metro, algún autobús y dos ferris.
Y la conclusión, después de todo eso, es esta: el transporte japonés no es el problema del viaje, es la parte fácil. Lo que sí me costó fue otra cosa, y no es la que la gente teme.
Aquí va lo que de verdad necesitas saber, sin la lista interminable de tipos de tren que te vas a encontrar en otras webs.
Lo primero: sácate una tarjeta recargable
Esto resuelve el 90% de tus desplazamientos diarios. Yo usé una Suica y no me planteé nada más.
Es una tarjeta que recargas con dinero y pasas por el torno al entrar y al salir; te descuenta el trayecto sola. Se acabó lo de mirar un mapa de tarifas para saber cuánto cuesta tu billete, que es donde se atasca todo el mundo el primer día.
Sirve para metro, para trenes de cercanías y también para pagar en las tiendas 24 horas y en las máquinas expendedoras, que acaba siendo comodísimo. Hay varias marcas según la región —Suica, Pasmo, ICOCA— y funcionan prácticamente igual en todo el país, así que no le des vueltas: coge la que te den donde aterrices.
Un apunte práctico: recárgala con más de lo que crees que vas a gastar. Recargar es fácil pero siempre te pilla con prisa.
La regla que más me sirvió
Con el tiempo di con una forma de moverme que funciona en todas las ciudades japonesas y que te ahorra dinero y cansancio:
Anda dentro de cada barrio y usa el transporte solo para saltar de un barrio a otro.
Suena obvio y no lo es. La tentación es coger el metro para cada desplazamiento, y en Japón eso significa bajar, andar por pasillos interminables, esperar, subir y volver a salir para ahorrarte diez minutos de calle. Muchas veces andando llegas antes y, sobre todo, ves la ciudad.
De ahí sale también la lógica de agrupar cada jornada por zona, que es la que uso en todo el itinerario.
Los trenes entre ciudades
Aquí es donde está el gasto grande del viaje, y donde conviene pensar un poco.
El shinkansen es tan bueno como dicen. Puntualísimo, cómodo, con muchísima frecuencia. Estos fueron mis trayectos reales, para que te hagas una idea de las distancias:
| Trayecto | Tiempo |
|---|---|
| Tokio → Kanazawa | ~2 h 30 |
| Kanazawa → Kioto | ~2 h (con transbordo) |
| Kioto → Hiroshima | ~1 h 40 |
| Hiroshima → Miyajima | 25 min + ferry |
| Miyajima → Osaka | ~2 h 30 |
| Osaka → aeropuerto de Kansai | 34 min |
Unas doce horas de tren en catorce días. Repartidas en días que ya eran de traslado, no se hacen pesadas.
Dos cosas que sí conviene saber:
Reserva asiento en los trayectos largos. Algunos trenes son de asiento reservado obligatorio y no llevan vagones libres: si te presentas sin reserva, no subes. Le pasa al que va a Kanazawa, por ejemplo. En el resto puedes ir a la aventura casi siempre, porque hay salidas constantes, pero en temporada alta se llenan.
Cuidado con las guías desactualizadas. El trayecto de Kanazawa a Kioto dejó de ser directo en 2024, cuando ampliaron la línea: ahora hay que hacer un transbordo a mitad de camino. Es cómodo, de andén a andén y en pocos minutos, pero si te fías de una guía antigua te descuadras el día. Comprueba siempre los trayectos con una app de horarios el mismo día.
¿Y el JR Pass?
Yo no lo compré, y acerté. Es la creencia más extendida y desactualizada sobre viajar por Japón: subió cerca de un 69% en 2023 y hoy solo compensa en rutas muy concretas.
En resumen: el pase se amortiza en el viaje de vuelta largo. Si tu ruta es lineal —bajas hacia el oeste y vuelas desde Osaka, como la mía— casi seguro que no te sale a cuenta. Lo desgloso con números en ¿merece la pena el JR Pass?.
Lo difícil no son los trenes: son las estaciones
Y aquí está el aviso de verdad, el que me habría gustado leer antes de ir.
El sistema ferroviario me impresionó por su frecuencia y su puntualidad. Lo más confuso, con diferencia, fue orientarme dentro de las estaciones grandes: Tokio, Shinjuku, Kioto, Osaka.
No son estaciones, son ciudades subterráneas. Decenas de salidas numeradas, varias compañías distintas bajo el mismo techo, varios niveles y pasillos que se cruzan. Por la de Shinjuku pasan más de tres millones de personas al día, y es la más transitada del mundo.
Cómo lo llevé mejor:
- Fíjate en el número de salida, no en el nombre de la estación. Es lo único que te orienta de verdad. Si tu destino dice "salida 7", busca esa señal desde el primer momento.
- Date margen de sobra los primeros días. Calcula quince minutos extra solo para salir de la estación.
- Los carteles están en inglés y son buenos. El problema no es el idioma, es la escala.
- Paciencia el primer día y medio. En un par de días le coges el truco y deja de ser un problema.
Las taquillas de consigna: úsalas
Este fue de los mejores trucos del viaje y casi nadie lo menciona.
En las estaciones grandes hay taquillas de consigna por todas partes, y las hay del tamaño de una maleta grande. Los días de cambio de ciudad, en vez de arrastrar el equipaje, lo dejas en una taquilla por la mañana y lo recoges antes de coger el tren.
Yo lo hice en Hiroshima: dejé la maleta al llegar, hice la ciudad entera ligero y la recogí de camino al ferry. Convierte un día de traslado en un día aprovechable.
Y la otra mitad del mismo truco: deja la maleta en la recepción del hotel después del check-out. Se hace en todas partes y no cuesta nada.
Lo que cambia según la ciudad
No todas funcionan igual, y esto sí que conviene saberlo antes:
Tokio se mueve en metro y tren, y la red es densísima: vayas donde vayas, tienes una parada cerca. Es la ciudad donde la tarjeta recargable más rinde.
Kioto es la excepción, y sorprende. Su metro son solo dos líneas y no llegan a la mayoría de sitios que quieres ver. La ciudad se mueve sobre todo en autobús, y en hora punta van llenos y lentos. Para Arashiyama y la zona noroeste, el tren es bastante más rápido y fiable que el bus. Si vienes de Tokio, ajusta la expectativa.
Kanazawa se hace andando casi entera, que es parte de su encanto.
Hiroshima tiene tranvía, y es una institución: algunos vagones son supervivientes de la bomba y siguen en servicio.
Osaka se mueve en metro sin complicaciones, y si duermes en Namba tienes el tren al aeropuerto saliendo de debajo del hotel.
Cinco cosas que haría distinto o repetiría
- Tarjeta recargable el primer día, sin pensarlo.
- Reserva los trayectos de asiento obligatorio antes de viajar; el resto, sobre la marcha.
- Calcula el JR Pass con tu ruta concreta en vez de darlo por hecho.
- Usa las taquillas los días de traslado.
- Ten paciencia con las estaciones los dos primeros días y no planifiques nada justo al salir de una grande.
Moverse por Japón acaba siendo una de las partes más agradables del viaje. Los trenes salen a la hora exacta, los andenes están señalizados hasta el punto donde para cada puerta y todo funciona. Lo único que te va a costar es el tamaño de las estaciones, y eso se pasa solo.