Viajando a Fondo

¿Cuántos días necesitas en Japón? Mi reparto real tras 14 días

Cuántos días necesitas en Japón según lo que tengas: 7, 10, 14 o 21. Mi reparto real de 14 días, en qué discrepo del consejo habitual y qué recortaría primero.

Por Edu · Actualizado en

Un shinkansen en el andén, la clave para moverse entre ciudades en Japón
Un shinkansen en el andén, la clave para moverse entre ciudades en Japón

Si estás empezando a planificar Japón, te habrás topado con el mismo caos que yo: cada web dice una cosa distinta, la lista de sitios no para de crecer y no hay forma de saber si te llegan diez días o necesitas un mes.

Te lo resumo de entrada: para un primer viaje, dos semanas son el punto dulce. Pero el número de días importa menos de lo que crees. Lo que decide si vuelves encantado o reventado es cómo los repartes, y ahí es donde casi todo el mundo se equivoca, incluido el consejo que vas a leer por defecto en otras webs.

Yo estuve catorce días, solo y en pleno julio. Te cuento mi reparto real, en qué discrepo del consenso, lo único que cambiaría y cómo adaptarlo a los días que tengas tú. Y si esta es tu primera parada, tienes todas las decisiones ordenadas en la guía para organizar el viaje.

El torii de Miyajima iluminado
El torii de Miyajima iluminado

Por qué Japón pide más días de lo que parece

Cuando miras el mapa, Japón engaña. Las distancias parecen cómodas y el tren es rapidísimo, así que la tentación es meter ciudades. El problema no está en el transporte, que es de otro planeta: está en que cada sitio pide un mínimo por debajo del cual deja de tener sentido.

Tokio no es una ciudad, son muchas ciudades pegadas: no se parecen en nada un barrio de templos, uno de neón y uno de tiendas de anime, y verlos en dos días significa asomarte a tres sitios distintos sin entender ninguno. Kioto tiene mil seiscientos templos y su problema es el contrario, la saturación: se disfruta eligiendo y madrugando, no corriendo. Y las ciudades medianas, que suelen ser lo que más sorprende, se caen las primeras cuando vas justo.

Súmale una cosa que casi nadie te cuenta: cambiar de base cuesta media mañana. Hacer la maleta, el trayecto, dejar las cosas y volver a orientarte. No es solo el tiempo del tren. Por eso el número de bases importa tanto como el número de días.

La consecuencia práctica: no cuentes días, cuenta bases. Y calcula sobre noches, no sobre días de calendario, porque el primer día y el último se los come en buena parte el viaje.

El barrio de casas de té de Kanazawa, la sorpresa del viaje
El barrio de casas de té de Kanazawa, la sorpresa del viaje

La respuesta rápida, según los días que tengas

Si has venido a por el número y te vas, quédate con esto:

  • 5-7 días: dos bases, Tokio y Kioto, con Nara como única excursión. No vas a "ver Japón" y no pasa nada.
  • 10 días: tres bases, Tokio, Kioto y Hiroshima/Miyajima. Aquí ya cabe lo esencial sin agobio.
  • 12 días: las tres anteriores más Osaka al final, que funciona muy bien como cierre.
  • 14 días: cinco bases, el viaje redondo para una primera vez. Es lo que hice y lo que recomiendo.
  • 21 días: las mismas cinco, pero más despacio y con sitios secundarios. No metas más iconos; date margen.

Ahora el detalle y el porqué de cada decisión.

Las cuestas de Kioto llenas de gente a media mañana
Las cuestas de Kioto llenas de gente a media mañana

La regla que te va a salvar el viaje: quita ciudades, no horas

En algún momento verás que no te cabe todo. Nos pasa a todos. Y vas a sentir la tentación de recortar un poco de cada sitio: media mañana menos por aquí, un templo menos por allá.

No lo hagas. Es la forma más segura de dejar el viaje a medias en todos lados a la vez.

Si te sobran sitios, elimina una base entera antes que robarle tiempo a las que dejas. Pocos sitios bien vividos rinden muchísimo más que muchos a medias, y además te ahorras esas medias mañanas de traslado que no ves venir.

Mi reparto real de 14 días

Catorce días son trece noches, y las repartí en cinco bases. Lo repetiría casi entero:

  • Seis días en Tokio, uno de ellos de excursión a Nikko, un pueblo de montaña con templos y, subiendo, un lago y una cascada.
  • Una noche en Kanazawa, una ciudad mediana con barrio de samuráis, casas de té y uno de los jardines más bonitos del país, con muchísima menos gente que Kioto.
  • Cuatro noches en Kioto, con un día entero de excursión a Nara.
  • Día y medio para Hiroshima y Miyajima, durmiendo en la isla. Ahora te explico por qué esto es lo mejor de toda la ruta.
  • Una noche en Osaka, con una mañana en Himeji para ver el mejor castillo de Japón antes de volar.

Si quieres el detalle día a día, lo tienes en el itinerario completo.

En qué discrepo del consejo habitual

La ruta que vas a ver recomendada en todas partes se llama Golden Route: Tokio, Kioto y Osaka, a veces con Hiroshima, entre una y dos semanas. Los repartos típicos que encontrarás son más o menos estos: con siete días, Tokio 3 / Hakone 1 / Kioto 2 / Osaka 1; con diez, Tokio 4 / Hakone 1 / Kioto 3 / Nara 1 / Osaka 1. Y los mínimos por ciudad que suele dar el consenso son Tokio 3-4, Kioto 2-3 y Osaka 1-2.

Yo seguí la ruta en lo esencial, pero con tres discrepancias que resultaron ser de lo mejor del viaje:

Le di a Tokio seis días, no tres. Y no me sobraron. Cinco días dan para recorrer los grandes barrios sin correr, y el sexto lo aprovechas para salir de la ciudad. Si vienes de Europa, además, los primeros días vas con el sueño cambiado y agradeces no tener que rendir al máximo.

Cambié Hakone por Nikko y Kanazawa. Hakone, la zona de aguas termales con vistas al Fuji, está en casi todos los itinerarios. La descarté por dos razones concretas: funciona mucho mejor si duermes allí, porque su gracia es el baño termal y la calma, y el Fuji se esconde muchísimo en verano. Pagar el desvío para no ver la montaña es una lotería. En su lugar metí una excursión de montaña desde Tokio y una noche en una ciudad mediana, y las dos me dieron más.

A Kioto no le puse un quinto día, y aquí discrepo del consenso más extendido. Mucha gente te dirá que con cuatro noches Kioto se queda corto. A mí no me lo parecieron, y la razón es que el problema de Kioto no es la falta de días: es que se llena. Los sitios famosos son una maravilla a primera hora y una ratonera a media mañana, y el santuario de los diez mil torii mejora cuanto más tarde vas y más subes. En Kioto, madrugar y elegir bien las horas cunde más que un día extra.

Lo mejor de la ruta no cuesta ni un día más

Si te llevas una sola idea logística de este artículo, que sea esta: duerme en Miyajima.

Miyajima es la isla del famoso torii que parece flotar sobre el mar, y casi todo el mundo la visita en una excursión de día desde Hiroshima y se vuelve a dormir a la ciudad. Duerme allí. Cuando se van los últimos ferris la isla se vacía por completo, el torii se queda iluminado y te lo encuentras prácticamente solo, con los ciervos paseando por las calles.

Y lo mejor es que no te cuesta un día más: solo cambia dónde pones la cabeza esa noche. Pasas de hacer la foto famosa a vivir uno de los mejores momentos del viaje por el mismo tiempo. Lo desarrollo, con lo que cuesta y para quién no lo haría, en ¿merece la pena dormir en Miyajima?.

Lo único que cambiaría

Con el viaje hecho, y esto es lo que más me ha costado admitir: le daría más margen a Kanazawa.

Una noche llega para conocerla bastante bien, no te voy a decir que no. Pero te obliga a ir con prisa todo el rato, y fue una de las mayores sorpresas de todo el viaje: una ciudad mediana donde encadenas mercado, barrio samurái, casas de té y un jardín enorme sin la presión constante de Kioto. Unas horas más le habrían quitado la tensión al día.

Así que si tienes quince días en vez de catorce, ya sabes dónde va el que sobra.

Cuánto rindes por día de verdad

Aquí va la parte que los itinerarios de internet nunca te cuentan, y que cambia el cálculo entero.

Mantener el ritmo completo todos los días fue más duro de lo que esperaba. Y eso que camino unos veinte kilómetros diarios sin problema y viajaba solo, sin tener que negociar el plan con nadie. Aun así, hubo días en los que tuve que eliminar paradas sobre la marcha.

De ahí saco el consejo más útil que te puedo dar sobre planificación: planifica de más, pero con un orden de recorte decidido de antemano. Tener claro qué cae primero cuando vas retrasado es infinitamente mejor que improvisar cansado a las cinco de la tarde, que es cuando peor se decide. Yo llevaba esa lista y la usé.

Y calibra según tu ritmo. Si viajas en pareja, con niños o simplemente te gusta parar a tomar algo, cuenta con un veinte o treinta por ciento menos de paradas por día que las que veas en cualquier itinerario, incluido el mío. No es que el itinerario esté mal; es que está calculado a un ritmo concreto.

Para quién este reparto no sirve

Te debo una advertencia, porque un itinerario sin contexto de quién lo hizo vale poco.

Yo viajaba solo y a ritmo alto: fuera del hotel a las ocho, activo hasta las once de la noche y sin volver a la habitación a media tarde. Eso condiciona el reparto entero, y significa que si tu forma de viajar no se parece a esa, tienes que ajustarlo:

  • Si viajas solo, como fue mi caso, vas a ir bastante más rápido de lo que crees: decides sin negociar nada. Lo cuento en viajar solo por Japón.
  • En pareja o con amigos, cuenta con más tiempo por parada. No por ir más lento, sino porque se negocia todo: dónde comer, cuánto quedarse, si entrar o no. Es tiempo real.
  • Con niños, este reparto directamente no vale. Menos bases, más días por base y las horas centrales protegidas, sobre todo en verano.
  • Si te gusta parar, sentarte en un café o hacer sobremesa, quita paradas del día en lugar de intentar encajarlas. Yo casi no paraba, y esa es la razón de que cupieran tantas cosas.
  • Si vas con equipaje grande, cada cambio de base cuesta más de lo que he contado. Dos cosas que a mí me lo resolvieron los días de traslado: las taquillas de consigna de las estaciones, que son enormes y están en todas partes, y dejar la maleta en la recepción del hotel después del check-out para recogerla camino del tren. Con eso, un día de cambio de base sigue siendo un día aprovechable.

El esqueleto de la ruta (qué ciudades, en qué orden, cuántas noches) te sirve igual. Lo que hay que recalibrar es cuánto metes dentro de cada día.

La época también cambia los días que necesitas

Cuándo vayas afecta a cuántos días necesitas, y conviene pensarlo antes de cerrar la ruta.

Las dos mejores épocas, con bastante consenso, son la primavera tardía (de mediados de abril a mayo) y el principio del otoño (de finales de septiembre a octubre): buen tiempo y multitudes llevaderas. Lo desgloso entero, con las fechas y las semanas que hay que esquivar, en mejor época para viajar a Japón.

Si vas en verano, como yo, el calor y la humedad te van a condicionar más que las multitudes. Se puede seguir visitando cosas, pero a media tarde se caen la energía y las ganas. Acabé sacando lo de aire libre a primera y última hora y guardando los interiores con aire acondicionado para el bochorno. Para ti la consecuencia es concreta: cuenta con rendir menos por día y súmale a la ruta uno o dos días de colchón. En verano, más días no significan ver más cosas; significan aguantar mejor.

Si vas en primavera u otoño, el problema se te da la vuelta. El tiempo acompaña y exprimes el día de sol a sol, pero te encuentras mucha más gente, sobre todo en Kioto en cerezos o en hojas rojas. Ahí el margen no lo quieres para el calor, sino para madrugar y esquivar aglomeraciones. Y reserva alojamiento con muchos meses de antelación, porque en esas dos temporadas vuela.

Si vas en invierno, tendrás los templos casi vacíos y precios más bajos, con el frío como única pega. Cunde el día, pero se va antes la luz: aprovecha las mañanas.

Mi recomendación

Para un primer viaje: apunta a dos semanas y cinco bases, deja fija la noche en Miyajima si Hiroshima está en tu ruta y, si puedes estirar, dale los días de más a las ciudades medianas antes que a otro icono.

Y si además vas justo de presupuesto, mira antes cuánto cuesta el viaje: a veces el problema no son los días, es el dinero, y se resuelve distinto.

Si vas más justo de tiempo, recorta en este orden: primero Osaka (es la que menos pierdes, y su mejor versión son unas horas de noche), después Kanazawa por mucho que duela, y solo entonces empieza a tocar Tokio y Kioto.

Una última cosa, porque estás justo donde estaba yo hace unos meses, con la lista interminable y la sensación de que hay que verlo todo: no hace falta. Japón no se agota en un viaje. Si sales de casa con la idea de vivir bien unos cuantos sitios en lugar de tachar treinta de una lista, ya tienes ganado lo más importante.